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June 18 2013

22:11

Alma grande en envase chico

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Los niños son mensajeros fieles del alma, responden con pureza a lo que sienten,  y mi amigo Carlos López me relató, hace ya algunos meses, una anécdota sobre un niño que cuida autos. Carlos la cuenta así:

Ese sábado fuimos con unos amigos en moto a Gualeguaychú.

Estacionamos en la costanera.

Había un chico de unos 12 años que parecía que cuidaba los coches que estaban allí. Le pedimos recomendaciones sobre los restaurantes cercanos (había como 7, uno al lado del otro).

“Ese que está ahí tiene solo carne. Ese otro tiene carne y pescado”, nos dice.

“¿Y cuál se llena más?”, preguntamos; “El que te está allá”, contesta.

“Bueno, vamos a ése”, decidimos; “¿Vas a estar acá cuando volvamos?”; “Sí, claro, Señor. Trabajo para ir después a comprar algo para comer”, nos dice.

“Bueno. Te vemos después”. “Sí, señor. Buen provecho”. (¿¡!? Qué bien educado este chico, fue el comentario obligado)

A la vuelta, después de unas tres horas, nos acercamos y cada uno le da alguna propina. Yo soy el segundo en darle. Le entrego 10 pesos y, dándome cuenta que era mi último billete, comento en voz alta a mis compañeros: “Huy, es mi último billete y tengo que cargar nafta. Espero que en la estación de servicio pueda pagar con la tarjeta”.

Después de un tiempito y mientras me preparo para subir (casco, guantes y todo eso) veo que se me acerca y me pregunta:  “¿Va a poder cargar nafta, al final, Señor?”, “Sí, seguro, hijo. ¿Por qué me lo preguntás?”

-“Porque si no le devolvía el dinero, para que pueda hacerlo”-

No hace falta agregar nada más.

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September 10 2012

16:38

El fracaso del éxito

exitofracasoHay una hipótesis muy plausible que explica porque la gente exitosa no se vuelve muy exitosa (The Disciplined Pursuit of Less by Gregorio McKeown). La lógica es simple y se basa en las cuatro fases mencionadas a continuación:

- Fase Uno: cuando realmente tenemos claridad de propósito, esta nos lleva al éxito.

- Fase Dos: el éxito nos lleva a mas opciones y posibilidades.

- Fase Tres: mas opciones y posibilidades nos lleva a acciones mas difusas.

- Fase Cuatro: los esfuerzos difusos minan la claridad que nos llevó al éxito en un principio.

Lo interesante de esta idea es que en principio tiene que ver con algo que parece deseable, loable y estimulable, la búsqueda de obtener mas. Pero cuando esa búsqueda no es ordenada entraña un gran peligro.

El autor del libro que antes mencionamos propone tres claves para evitar la paradoja del éxito. Las presento con mi propio lenguaje y mis comentarios:

1.- Elevar los estandares con los que valoramos las oportunidades: ¿Que pasaría si no tuviéramos en nuestro placard la ropa que “quizas alguna vez usemos? Es probable que si solo dejamos en nuestro placard la ropa que realmente nos gusta, quede mas espacio para mejores cosas. Hay tres preguntas que nos pueden ayudar en esto: ¿Que es lo que realmente me apasiona? ¿Que es lo que realmente me permite desplegar mi talento? ¿Que es lo que realmente encuentra clientes interesados? El desafio no es tener muchas opciones, mas bien encontrar esas pocas en las que podemos hecer nuestra contribución extraordinaria.

2.- Eliminar lo que no es esencial: ¿que pasaría si esas enormes pilas de ideas de implementación pendiente desaparecieran y nos enfocáramos en lo esencial? El autor propone una regla simple: antes de iniciar una nueva actividad eliminar una actividad antigua. De esta manera nos aseguramos que la nueva actividad es mas valiosa que lo que hoy hacemos.

3.- Ser conscientes de que solemos sobre-valorar lo que ya poseemos: Tom Stafford propone una manera de superar esta trampa. En lugar de preguntarnos ¿Cuánto valoro esta posesión? Debemos preguntarnos, si no la tuviera, ¿cuánto estaría dispuesto a pagar?
Conclusión: en lugar de cultivar la “desordenada búsqueda de más”, debemos cultivar la “ordenada búsqueda de menos”.

Debemos cultivar de manera consistente y cotidiana la búsqueda de la reducción, el foco y la simplificación. Ser muy exitosos implica también, dejar pasar atractivas oportunidades.

¿Ustedes como lo ven?

Seleccionado por Camila Ubierna de Espíritu Emprendedor.

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August 01 2012

13:00

Valor que perdura

perdurablePara sobrevivir y prosperar a largo plazo una empresa necesita entender y desarrollar una cultura de valor perdurable como base de su identidad, que reconozca la necesidad de generar valor para los empleados, los clientes y los accionistas en forma equilibradas.

En el mundo de los negocios, hay muchas empresas que se destacan por ser generadoras de valor. ¿Qué sabemos de las empresas que lo han logrado, ¿Cómo lo hicieron?

Creemos firmemente que generar valor sin que el cliente esté dispuesto a pagarlo, o los empleados no tengan voluntad de sostenerlo, es una ventaja no “ sostenible” y por ende no puede generar un “valor perdurable”.

En la conciencia de los dirigentes está lograrlo en base a una transformación primero de carácter personal y luego en un cambio cultural de sus empresas.

Pensar una empresa perdurable, no es pensar en una empresa eterna, es poder superar mentalmente los resultados de corto plazo, sin olvidarlos pues de ellos depende la longevidad, pero sin vivir obsesionado por el resultado del próximo trimestre, como una forma limitada y condicionante de decisiones y procesos que requieren continuidad y maduración para sus logros.

El concepto de valor perdurable, se fundamenta en la creación y generación de valor, pero le agrega la variable de tiempo.

Para tener en cuenta en las empresas que tienen valores perdurables:

Aplicar un modelo de negocios, donde el valor del accionista surge de la existencia de un sostenido valor para el empleado y parar el cliente. La ganancia del accionista es una variable dependiente, no independiente o fijada de antemano.

Comprender que los hechos y comportamientos en una organización, se pueden explicar en buena medida por el modelo mental de sus dirigentes. Todo buen diagnóstico de un problema empresario debe incluir la comprensión de los valores y la visión que poseen y trasmiten sus directivos.

Adoptar un modelo de gestión basado en la creación de Valor Perdurable. Ello requiere una revisión de la misión de cada uno de los roles directivos, de modo de asegurarse que en el nivel político las decisiones se guían por la búsqueda de perdurabilidad de la empresa y no únicamente por la ganancia.

El desarrollo de una empresa perdurable requiere liderazgo para generar una cultura que exprese desde su identidad, las relaciones y el conocimiento del sentido de trascendencia.

Las organizaciones no se transforman, son las personas que se transforman. Detrás de cada historia de cambio empresario, hay historias personales de éxitos y fracasos.

Seleccionado por Víctor Raiban del libro de José Luis Roces: Valor Perduarble

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July 10 2012

20:11

El ejercicio consciente del poder

nuke“Las mentes independientes deben acostumbrase a comportarse como mentes interdependientes por medio de intercambio de conocimientos, donde cada uno actúa en forma independiente con sus elecciones personales pero integrándose responsablemente como miembro de un sistema coherente en base a elecciones colectivas.” Afirma José Luis Roces en su libro Valor Perdurable, y continúa:

“Esta comprensión es la base del ejercicio de responsabilidad por logros específicos que en el lenguaje del management moderno se denomina “accountability”.

De fallar el accountability el proceso de afiliación no será posible y el sistema se presentará como incoherente o desarticulado, privilegiando comportamientos individuales incompatibles con el funcionamiento holístico del sistema.

El proceso de decisión o de conducción o de liderazgo explica la necesaria personalización de ciertos roles jerárquicos en la estructura organizativa del sistema a los que se les otrorga la facultad de decidir por encima de los intereses de las partes.

Todos los sistemas son jerárquicos. Como dice Wilber “no hay forma de evitar la jerarquía”.

Nuestra metáfora de asimilar la empresa con un organismo nos permite ser muy firmes y claros en la importancia de la jerarquía en la empresa dentro del sistema.

Toda jerarquía natural es un orden de totalidad creciente (átomos-células-organismos).

El sistema empresa reconoce este isomorfismo asignando roles de autoridad crecientes: encargados-jefes-gerentes-directores. De no hacerlo o no ejercerlo adecuadamente el sistema actuará en forma deficiente.

Comprender la necesidad de los roles de autoridad no exime de ahondar en los comportamientos de las personas que en ejercicio de la autoridad caen en la deficiencia patológica de dominio”.

Como dice Goleman, Boyatzis y McKee en su libro El Líder Resonante crea más “la tarea fundamental del líder es despertar los sentimientos positivos de sus subordinados y ello ocurre cuando un líder produce resonancia, es decir, el clima emocional positivo indispensable para movilizar lo mejor del ser humano”.

Para concluir, no sería natural evitar el poder jerárquico en los sistemas, el tema es como lo ejercemos para afilar a los ejecutivos y que el sistema se comporte con virtuosismo. Y es aquí donde la consciencia humana juega su partido fundamental dentro del ámbito empresario.

Sin responsabilidad no hay liderazgo y sin consciencia el ejercicio del liderazgo y del poder se vuelve patológico y su toxicidad termina erosionando la infraestructura humana y de efectividad en la que se sostiene toda organización productiva.

Tal como resalta Andrés Ubierna:

“La consciencia humana juega su partido fundamental en todos los ámbitos de la vida y en particular cuando nos referimos a personas que ostentan el poder. Cuando, sin embargo, estas personas llegan a posiciones de poder dentro del ámbito organizacional a partir de opiniones construidas sólo por los resultados que fueron capaces de generar y por su habilidad de relacionamiento con los tomadores de decisión, todos se verán perjudicados. La consciencia que se refleja en un comportamiento virtuoso no debe quedar lamentablemente abandonada. No desmerezco el valor de los resultados ni de las relaciones, al contrario, los considero claves, pero  llamo la atención para que asumamos que estos dos aspectos no son suficientes para conducir o liderar un sistema de manera sostenible hacia niveles más altos de abundancia y humanidad.

Siguiendo las palabras de Peter Senge escritas en el prólogo del libro Liderazgo Consciente de Chatterjee:

“Si una persona llega a ocupar un cargo de autoridad que excede sus virtudes, todos sufrirán”, escribió Huang-ti, hace 2.500 años [...] y el cultivo de la virtud proviene del desarrollo de la consciencia [...]

La interiorización de estas virtudes no proviene del “de afuera hacia dentro” que nos han enseñado como códigos morales que debemos seguir ciegamente. Se trata de virtudes que vivimos y seguimos naturalmente a medida que nuestra conciencia se despliega [...]“

Por Víctor Raiban

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June 19 2012

16:47

Tus opiniones sobre ti mismo

autoestimaQuizás sea cínico decir que la sociedad es una conspiración gigante para conseguir que te sientas mal sobre ti mismo, pero no sería del todo incorrecto tampoco. Los publicistas hacen que te sientas mal para que compres sus productos, los políticos hacen que dudes de ti mismo para conseguir una ventaja en la competición.

Puedes tener todo el conocimiento y todas las habilidades en el mundo, pero no tienen significado si no te sientes personalmente autorizado a usarlas; es como ser dueño de un Lamborghini y no tener licencia de conducir. Luce brillante en la puerta de tu casa, pero no estás ganando nada a menos que lo manejes.

Valorarte a ti mismo es parcialmente una cuestión de desarrollo personal, y parcialmente una cuestión de elección. Para valorarte a ti mismo, necesitas sentir que eres digno de valoración, pero usualmente ayuda probártelo a ti mismo llegando a algún objetivo, aprendiendo alguna habilidad, o ganando algún tipo de distinción. Y para poder valorarte, debes decir “Yo soy valioso.”

Este punto es importante.

Como pensamos sobre nosotros mismos es una cuestión tanto de aprender como de cualquier otra cosa. Si alguien te dice que no eres valioso una y otra vez, y si no haces nada para contrarrestar eso, entonces llegarás a creer que no eres digno de valoración, porque así es como tus conexiones entre neuronas se formarán. Pero si repites, y crees, y actúas de una manera que demuestre y que te diga a ti mismo una y otra vez, soy valioso, entonces ahí es cuando llegarás a creer.

¿Qué es valorarse a sí mismo? De hecho son muchas cosas. Por ejemplo, es el creer que eres lo suficientemente bueno como para tener una opinión, una voz, y un voto de decisión, que tus contribuciones importan. Es creer que eres capaz, que puedes aprender a hacer cosas nuevas y a ser creativo. Es tu habilidad de ser independiente, y no dejar a la merced de una persona en particular o institución tu bienestar personal, y autónomo, capaz de tomar tus propias decisiones y vivir tu vida de tu manera.

Todas estas cosas son tuyas por derecho. Pero nunca te serán cedidas. Debes tomarlas, creyendo en ti mismo (no importa lo que otra persona diga) y siendo autónomo.

Tu escuela no tiene una clase sobre esto (y hasta quizás estén activamente tratando de debilitar tu autonomía y autoestima; cuídate de esto). Debes tomar el mando de tu propio sentido de autovaloración.

Hazlo todos los días. Dí a ti mismo que eres inteligente, que eres fresco, eres fuerte, eres muy bueno, y todo lo que quieras ser. Dilo en voz alta, en la mañana – escondido en el ruido de la ducha, si debe ser, pero dilo. Luego, practica estos atributos. Sé inteligente al resolver un crucigrama. Sé fresco al vestirte con lo que tú consideras como moda. Se fuerte al hacer algo que te habías dicho ibas a hacer. Sé bueno al llevar a cabo una buena acción. Y cada vez que lo hagas, recuérdate que de hecho, lo has llevado a cabo.

Seleccionado por Camila Ubierna de Humanismo y Conectividad

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April 08 2012

21:00

Simplicidad

rosaHe estado pensando seriamente sobre lo importante que es enfrentarse a la vida, al trabajo, a todo, desde la perspectiva de Guillermo de Ockham. Como muchos sabéis, Ockham fue un monje franciscano cuya principal contribución fue separar la ciencia de la teología, sin olvidar su famoso principio de simplicidad, también denominado navaja de Ockham. Dicho principio viene a decir que las cosas no deben complicarse sin necesidad, formalmente y en  latín, “Entia non sunt multiplicanda sine necesitate” (literalmente “los entes no deben multiplicarse sin necesidad”).

En definitiva, si podemos hacer las cosas de forma sencilla para qué complicarnos la vida innecesariamente y perder el tiempo a lo tonto. Pero claro, si después de esta reflexión te pones a pensar en el mundo corporativo, te entra la risa.

En el mundo de la empresa solemos decir que el tiempo es clave, pero lo tiramos reiteradamente a la basura al complicarlo todo (procesos, sistemas, jerarquías…) sin sentido alguno. Desgraciadamente estamos tan acostumbrados a lo complejo que nos cuesta mucho simplificar. Pero ante la complejidad del entorno la mejor opción competitiva es simplificarlo todo: menos formularios, menos procesos idiotas, menos reuniones improductivas, menos tiempo de desarrollo de nuevos productos, menos niveles jerárquicos, menos e-mails que no aportan nada, menos sistemas de información mastodónticos que nadie usa…

Un buen ejemplo de miopía galopante ante lo simple lo podemos encontrar en una historia, que no sé si realmente es cierta, pero que de serlo tiene su gracia. Cuentan que al comenzar la conquista del espacio, los ingenieros de la NASA identificaron un problema complejo: crear un bolígrafo que escribiera en el espacio, para que los astronautas pudieran tomar sus notas (los bolígrafos clásicos funcionan gracias a la gravedad). Según parece la NASA gastó varios millones de dólares en el desarrollo del proyecto, que duró la friolera de diez años (a pesar de contar con la ayuda de varias empresas especializadas). Evidentemente, durante esos diez años los astronautas americanos no pudieron tomar notas en el espacio. Los rusos, mientras tanto, solucionaron el problema utilizando la navaja de Ockham: lápices espaciales, de los de toda la vida, con su grafito, su madera…

Seleccionado por Camila Ubierna de Jano 2.0 por Juan Carrión.

Espero nos dejes tus comentarios sobre este tema!!!

 

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March 21 2012

21:17

El efecto bofetada

sinmi“La resignación es un suicidio cotidiano” Honoré de Balzac

Tal y como le sucede a la protagonista del largometraje Mi vida sin mí, de Isabel Coixet, la lucidez aparece por lo que podríamos llamar el efecto bofetada.

Lo que no nos planteamos por convicción nos estalla en las narices por compulsión y reclama una respuesta que, acostumbrados a soluciones rápidas y fáciles, ni el Prozac, ni Google, ni Wikipedia nos pueden dar. Entonces, la reflexión sentida y el sentimiento pensado se imponen. Ambos se necesitan para construir una hoja de ruta personal con un mínimo de sentido que alivie los efectos de la crisis y permita seguir andando con esperanzas renovadas y con un propósito existencial.

Por supuesto, frente a la opción de decidir construir nuestra propia vida y dotarla de un sentido, existe la alternativa del abandono, de la resignación Pero esa elección no resuelve ni la inquietud, ni la angustia, ni el malestar. Todo lo contrario, más bien lo acrecienta. Porque resignarse, como ser cínico, es fácil. Simplemente requiere de un cómodo sillón y de un mínimo ejercicio de reflexión. Argumentos para la resignación y el cinismo jamás han escaseado en la historia y tampoco lo harán en el futuro. Frente a ello, lo difícil, lo complejo, – porque implica un compromiso y una acción coherente- es arremangarse y trabajar para cambiar y crear las circunstancias que dan sentido a la vida y hacen de este mundo un lugar más habitable para todos. Pero, por encima de todo, llevarlo a la práctica; ése es el reto. Un reto que, como tal, es un ejercicio de conciencia, coraje responsabilidad y perseverancia.

Seleccionado por Camila Ubierna de La buena vida de Álex Rovira

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March 18 2012

21:10

El estrés y la práctica de la presencia

tollePara aquellos que buscan alcanzar mayores niveles de bienestar ante las continuas situaciones estresantes que enfrentan dentro del ámbito laboral o en la vida en general, la práctica de la presencia consciente en el aquí y ahora es una de las estrategias que sugiero seguir. Y en esta línea, acceder a la sabiduría que comparte Ekhart Tolle es altamente recomendable. Mi hija preparó el siguiente material que como verás trasciende por lejos el tema del estrés y en el que encontrarás pistas valiosas para trascender la fuente de sufrimiento humano.

“El reino de la consciencia es mucho mas vasto de lo que el pensamiento puede comprender. Cuando dejas de creer en todo lo que piensas, te separas del pensamiento y ves con claridad que el pensador no eres tu”

“En el fondo, no es lo que pasa lo que te angustia, sino lo que pasa en tu cabeza”

“En el momento en el que sales del ruido del pensar, eso es meditación, y nace un estado de consciencia distinto”

“El pensamiento está ahí. No hay nada que puedas hacer con el mas que elegir no seguirlo o identificarte con él”

Para los que no escucharon hablar de él, Tolle nació como Ulrich Tolle en Alemania. No recibió una educación formal a partir de los 13 años, aunque sí recibió cursos de idiomas y otras materias. Acudió a la escuela nocturna para cumplir los requisitos de admisión para entrar en las universidades inglesas. Estudió en las Universidades de Londres y Cambridge. A los 29 años, Tolle experimentó lo que él considera una transformación espiritual que marcó el principio de su labor como consejero y maestro espiritual. Escribió libros como El silencio habla, Practicando el poder del ahora y, el último, Una nueva tierra.

Tolle afirma haber experimentado un despertar espiritual a los 29 años, después de padecer largos periodos de depresión. En su opinión, el presente es la puerta de acceso a una elevada sensación de paz. Afirma que “Ser Ahora” conlleva una consciencia que está más allá de la mente, una conciencia que ayuda a trascender el “cuerpo del dolor” que es creado por la identificación con la mente y el ego.

Aquí hay una interesante entrevista a Eckhart Tolle, vale la pena.

Por Camila y Andrés Ubierna

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March 13 2012

21:03

La oportunidad del dolor

dolorVino a mi cabeza una imagen de mí con un cuchillo en el pecho, cuando lo saque y lo tiré, automáticamente volvió, lo saque de nuevo y volvió, y así muchas veces. El dolor es como un cuchillo en el pecho, lo curioso es que uno no puede simplemente arrancarse el dolor, porque vuelve. Podemos tratar innumerables veces, va a volver. Por prueba y error nos damos cuenta de que por más que intentemos, con toda nuestra fuerza y perseverancia, arrancar el cuchillo, a continuación va a seguir ahí.

Así que nos cansamos, y vagamos por la vida con un cuchillo en el pecho. Ponemos un montón de ropa encima para taparlo, disimulándolo con sonrisas y charlas banales, pareciera que ya no está.

¿Solucionado? No, ni aprendimos a vivir con el dolor ni lo superamos, dejamos de ser conscientes de él. Lamentablemente aunque lo anestesiemos, este puede hacer estragos silenciosamente sin que nadie se percate de ello, ni siquiera nosotros.

Se requiere mucho más que una mano para sacar incesablemente un cuchillo y luego superar el dolor y la angustia. Y uno de esos días en los que un suceso insignificante nos hizo estallar, advertimos que el cuchillo del que nos habíamos olvidado causó una grave infección. El dolor volvió y peor que nunca, ahora no podemos disfrazarlo de sonrisas.

¿Cómo seguir a partir de allí? No lo sé, aún no sé como superar el dolor. Pero una propuesta sería entablar una seria conversación con nuestro dolor y preguntarle por qué nos atormenta. Hacernos amigos, y tal vez de a poco darnos cuenta que hubo un sentido para que esté ahí. Y al comprender ese sentido, mi nuevo amigo me permita trascenderlo y convertirlo en dicha.

Nuestras vidas no serían mas dichosas sin dolor, porque de alguna manera nos obliga a aprender, ser valientes y más sabios (si aprovechamos la oportunidad).

Por Camila Ubierna para Puerto Managers

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March 12 2012

22:03

La marea

mareaVivimos tiempos convulsos en los cuales la reflexión nos lleva al uso de imágenes para ilustrar las cosas que pasan. El poder de las imágenes es enorme no sólo por su carga simbólica sino también y sobre todo por su capacidad de sintetizar argumentaciones.

El problema de las imágenes es que no eres tú quien se apodera de ellas sino que te tienen a ti, de forma que te encuentran más veces de las que tú vas a buscarlas, pero esa es una condición que no debería preocupar demasiado, al menos a mí no me preocupa en absoluto.

El caso es que desde hace días me viene a la cabeza la imagen de la marea para explicar algunos acontecimientos relevantes. Podemos imaginar que somos como boyas ancladas en el fondo marino y que cada uno de nosotros tiene más o menos longitud de cadena. Sabemos que hay momentos de felicidad y de infelicidad, épocas en las que las cosas nos van bien y otras que no, cosas en las que somos hábiles y otras en las que no tenemos tanta o ninguna pericia y que todo eso sucede de forma cíclica, como las mareas, que están sujetas a un ritmo inexorable. En función del número de eslabones de nuestras cadenas a veces permanecemos por encima del nivel de agua y otras por debajo.

La cuestión a reflexionar es hasta qué punto somos responsables de las cosas que nos suceden y más concretamente cuál es nuestra responsabilidad al respecto. En esto hay dos actitudes: la queja por lo que nos pasa, típicamente asociada a nuestro papel de víctimas y la actitud responsable que consiste en tomar acciones y generar más cadena para evitar quedar sumergidos por los acontecimientos.

No cabe duda de que el papel de víctima es sumamente agradecido porque exime de toda responsabilidad. Es esa actitud la que nos lleva a tratar de colocar la solución de nuestros problemas en otros; si somos requeridos para ello, diríamos que casi en la obligación de aceptar ese encargo en cuanto nos es solicitado, pero ese papel de víctima o de rescatador ni genera conocimiento sobre la experiencia ni nos capacita para afrontar la solución del próximo problema que nos aceche siempre que no nos falte ayuda disponible. La tendencia de esa conducta es que cada vez tenemos más dificultades en encontrar almas nobles que nos ayuden y que con el paso del tiempo encontremos cerradas las puertas que antes teníamos abiertas.

Adoptar la postura responsable nos empuja a la acción. Es mucho más cansador porque exige esfuerzo pero podemos solicitar igualmente ayuda si bien no para solucionar los desaguisados sino para aprender cómo hacerlo. Es un papel de protagonista, no de víctima y como tal genera conocimiento, en definitiva, más eslabones en nuestra cadena siempre incompleta.

La buena noticia es que la marea nunca es repentina sino previsible y anunciada. Es paulatina y por ello nunca traiciona, es decir, avisa con tiempo de su llegada y no suele pillarnos de improviso. Las más de las veces sabemos lo suficiente sobre ellas como para que no podamos acusarlas de traidoras o de imprevisibles, nunca llegan como ladrones en la noche y en tanto que somos boyas forman parte de nuestra misma esencia.

Sabemos que la vida es una continua sucesión de pleamares y bajamares y eso debería bastarnos para que nos sintiéramos responsables, pero volviendo a la reflexión inicial parece que nos sentimos mucho más identificados con nuestro papel de víctimas. Muchos incluso son tan expertos en eso que son capaces de introducir el sentimiento de culpa por lo que les sucede aunque no estén dispuestos a mover un solo dedo para evitar que les vuelva a suceder. Esos son los grandes maestros de la manipulación y conviene estar atentos. Diría más, preguntarnos si somos uno de ellos.

Seleccionado por Camila Ubierna de La inteligencia de las emociones , escrito por Josep Julián

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March 08 2012

19:42

El imposible

edison“Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo.” Thomas Alva Edison

Brota un sueñe en nuestro interior, nace una iniciativa de comenzar algo, un proyecto. Nuestra cara dibuja una sonrisa perfecta y llega la claridad, “es lógico” pensamos. Seguida de horas de reflexión, planes y fórmulas, una ola de incertidumbre inunda la cabeza y eso, que antes era tan certero, dejó de serlo. Nos atacó “El imposible”, ese maleducado, irrespetuoso entró de improvisto, infectando nuestro corazón. A continuación nos acordamos del informe que el jefe pidió entregar sin falta mañana, de que teníamos que llevar al perro al veterinario y buscar a nuestros hijos al colegio. Nos olvidamos del destello de nitidez (oscurecido por el invitado que nadie se anima a echar de la fiesta: imposible) y seguimos con nuestra rutina. Pasa el tiempo y descubrimos que seguimos parados en el mismo lugar; luego llega la melancolía de esa idea, ese proyecto que jamás pudo ser concretado. Pero nos conformamos y seguimos.

Surgirá el pensamiento de que el imposible, la mayor parte de las veces, viene de afuera: un amigo, la pareja, nuestros padres. Lo cierto es que, el más peligroso es el que viene de adentro, cuando se empieza a dudar de uno mismo. Nadie puede persuadirnos tan efectivamente como nosotros mismos.

La publicidad de la cabeza nos convence a conformarnos, ser vagos y estáticos. Hay que estar atentos a no caer en la trampa.

Así que, con la ayuda del conocido inventor Edison, quien dijo: “Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo”; no dejemos que “el imposible” nos paralice y asegurémosnos de que la cabeza no interrumpa el alma, ella nunca miente.

Por Camila Ubierna para Puerto Managers

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March 01 2012

00:42

Mente y alma

corazonHay una espiritualidad mental y una espiritualidad del corazón, del alma.

La mental puede ser coherente, pero no consistente, linda pero no bella, informa pero no transforma, tranquiliza pero no apasiona, acomoda pero no desestructura, condiciona el alma y no la libera…

La espiritualidad mental sirve al ego, la del alma sirve a Dios y a su creación.

Puede ser lógica pero no creíble, atractiva pero nunca original, y es una espiritualidad que no tiene el poder de revolucionar nuestra existencia hacia expresiones más amorosas porque nos separa de la vida, porque no está viva y nos pone en contacto con el vacío existencial obturando nuestro viaje natural como seres divinos encarnados hoy aquí para ser expresiones de dios, hombres divinos y mujeres divinas en la tierra…

La mente es una herramienta maravillosa, pero suele articularse para atender las necesidades (o exigencias) del ego, el afuera, los requerimientos que impone la cultura, el mercado y sus manifestaciones…  Mientras vamos, sin darnos cuenta, haciendo esto, la mente y el ego (nuestra identidad mental) terminan adueñandose de nuestras vidas, y poco a poco perdemos así nuestra conexión esencial, las ganas, la vitalidad, la orientación y sentido existencial, nos enfermamos y enfermamos la tierra con muerte, corrupción, explotación, porque negamos la vida.

Al menos en mí caso, en esta etapa de mi viaje, la tarea actual consiste en retomar la conexión con mi alma (mi identidad esencial), permitir que poco a poco se exprese con un mayor caudal en mi vida, y ubicar a la mente en su rol instrumental, un proceso que experimento con intenso dolor y con intenso amor.

La espiritualidad mental es una pseudo espiritualidad vacía de amor, de acción, de vida… ¿cuál es tu espiritualidad, la mental o la que brota de tu propia alma?

Por Andrés Ubierna

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February 21 2012

21:11

Para quién trabajo

individuoEn todas partes del mundo las personas esperan más de la vida. Quieren ser tratados como individuos. Viven una individualidad atuoconsciente, lo cual genera de manera automática conflictos con la organización.

El ser humano se convierte en le portavoz de su peculiaridad, como si se tratara de la minoría más pequeña que puede existir.

Ello implica que las personas también esperan que su trabajo le aporte sentido e identidad.

De ahí que la respuesta básica a la cuestión de nuestro concepto de vida profesional suelan girar en torno a la autodeterminación y la autonomía: trabajar con la mejor consciencia posible, no anquilosarse, ampliar los conocimientos especificos por medio de la formación continua, aspirar a la independencia, no cumplir solo con las exigencias mínimas, influir y transformar el entorno, asumir responsabilidad, esforzarse resueltamente por tener mayores ámbitos de decisión.

La idea nuclear del trabajo que está manejándose ahí no es la de que me guste trabajar para otros, sino que me gusta trabajar para mi mismo.

Hago algo en lo que yo creo, algo que parece correcto y que yo quiero llevar a cabo. Un trabajo que sale de dentro de mí mismo, de lo “que realmente quiero”.

El motivo común de estas manifestaciones es el desarrollo individual de la personalidad. Ser inconfundible, marcar la diferencia.

La adaptación y el cumplimiento del deber en la vida profesional y familiar han dejado de ser el sentido de la vida, que ahora se halla en un disfrutar vital determinado por uno mismo. Esto encuentra su expresión en una relación apasionada con el mundo.

Seleccionado por Víctor Raiban de La rebelión del individuo, de Reinhard Sprenger.

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December 29 2011

21:11

Matemos al mensajero: liderazgo, influencia e incomodidad

Sabemos de la influencia que ejercen los líderes en la historia, en las comunidades y en los individuos. Todos los grandes líderes, tanto los constructivos como los destructivos, influyeron en la deriva de sus comunidades y dejaron surcos en la historia.

La reflexión que les porponemos comenzar a explorar con este artículo puede reflejarse en la siguiente pregunta: ¿cuál es el criterio con el que decidimos otorgar, a una persona a la que llamamos lider, autoridad suficiente como para dejarnos influenciar por sus perspectivas u opiniones permitiendole afectar nuestras ideas, comportamientos o actitudes?

Pero… ¿qué es lo que en general pasa con la capacidad de influencia del líder cuando lo que nos invita a ver, no nos gusta o nos produce algún dolor, o pone a riesgo algún interés material, de fama, de poder, o de imagen pública…?

Veamos el ejemplo de la Madre Teresa de Calcuta con su gran influencia e impacto, fundadora de una organización que actúa en más de 100 países y con más de 4.000 personas estables colaborando con su propósito.

Cuando ella hablaba, era escuchada. Ahora bien ¿era comprendida aún cuando pudiera incomodar a su audiencia? ¿qué impacto producía esta incomodidad en su capacidad de influencia?

Peggy Noonan en el libro de John C. Maxwell  Liderazgo al Máximo,  cita un discurso de la Madre Teresa de Calcula en 1994: “la clase dirigente estaba allí, católicos, judíos, la madre habló de Dios, de amarnos los unos a los otros, de dar hasta que duela, y algunos se incomodaron cuando puso el ejemplo de los padres infelices que son olvidados en los geriátricos.

La madre continuó diciendo: “Creo que hoy el mayor destructor de la paz es el aborto, hubo un silencio y no todos aplaudieron, el presidente Clinton y la primera dama, el vicepresidente Gore y su esposa parecían estatuas de cera. Tampoco la madre se detuvo allí”.

Cuando la conferencia terminó casi todos los concurrentes se sintieron ofendidos. Esta reacción de incomodidad u ofensa, ¿diluye la capacidad de influenciarnos que le damos a un líder? ¿Es esta incomodidad una señal de que allí hay algo para trabajar? ¿Acaso para dejarnos influenciar por el líder, necesitamos escuchar de él sólo palabras de valoración sobre nuestra forma de actuar? De ser así, ¿cómo podríamos poner energía en reflexionar sobre nuestras inconsistencias, o sobre las diversas formas en las cuales obturamos o disminuimos el valor que aportamos al cultivo de un mundo mejor?

Cuando el líder nos muestra una cruda y dolorosa imagen de lo que estamos contribuyendo a generar, una parte no integrada que habita en nuestras sombras, corremos el riesgo de confundir el espejo con la imagen y responder eliminando a quien nos ayuda a percatarnos de nuestras pequeñeces humanas. La forma en que líderes de enorme influencia como Sócrates, Martin Luther King y Mahatma Gandhi, para mencionar sólo algunos ejemplos, terminaron su tránsito sobre esta tierra, son prueba de este fenómeno parecido al de matar al mensajero.

Uno de los caminos para mejorar es recibir y aceptar en la vida el regalo de aquellos que nos ayudan a despejar las barreras que frenan la expresión plena de nuestros ideales más altos, aquellos que nos señalan lo que no nos gusta de nosotros mismos, para que podamos confrontarnos teniendo la valentía de dejarnos influenciar por sus indicaciones y opiniones, sosteniendo la posible incomodidad o dolor de ver justo eso con lo que no estamos bien con nosotros mismos, para luego superarlo.

“Aquello que niegas en tí, la vida te lo trae como destino.”

Posteo escrito en forma compartida por Víctor Raiban y Andrés Ubierna

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December 28 2011

21:11

La muerte ilumina la vida

Tenemos una inmensidad de regalos que la vida nos da en cada momento que la mayoría no reconoce, no valora, ni agradece, sino que los vive en transparencia, sin consciencia.  Y lamentablemente muchos aprendemos de manera arrolladora lo importante de estas cosas cuando la vida nos pone en situaciones donde perdemos algunas de ellas, incluso las simples, pequeñas. Aprendemos a valorar el vivir sin dolor de muelas, cuando nos duele una muela, aprendemos a apreciar lo importante que es abrir el grifo y tener agua, cuando no tenemos agua, aprendemos a agradecer lo que significa para nosotros tener una cama cómoda para dormir, cuando dormimos sobre el suelo…

En síntesis: aprendemos sobre la preciosidad de la vida cuando nos percatamos de la impermanencia de la vida, aprendemos a vivir cuando aprendemos a morir.

Para invitarlos a reflexionar sobre esta idea, les dejo el video TED con la historia de Ric Elias, “quien tenía un asiento en primera fila del vuelo 1549 del avión que tuvo que aterrizar de manera forzosa sobre el río Hudson en Nueva York en enero de 2009. ¿Qué pasó por su corazón mientras el avión caía?”

Por Andrés Ubierna

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December 22 2011

21:11

El efecto pigmalión

pigmalion
“El mejor regalo que le podemos hacer a otro no es sólo compartir nuestras riquezas, sino ayudarlo a descubrir la suyas propias”
, Benjamín Disraeli.

Pigmalión era un apasionado escultor que vivió en la isla de Creta. En cierta ocasión, inspirándose en la bella Galatea, modeló una estatua de marfil tan bella que se enamoró perdidamente de ella, hasta el punto de rogar a los dioses para que la escultura cobrara vida y, de este modo, poder amarla como mujer real. Venus decidió complacer al escultor y dar vida a esa estatua que se convirtió en la desada amante y compañera de Pigmalión. La expectativa cargada de deseo se hizo finalmente realidad.

El efecto Pigmalión es el proceso por el cual las creencias y expectativas de una persona afectan de tal manera su conducta que el mundo tiende a confirmarlas. En el terreno de la psicología, la economía, la medicina o la sociología, diversos investigadores han llevado a cabo interesantísimos experimentos sobre la existencia y la potencia del efecto Pigmalión. Quizás uno de los más conocidos es el que llevaron a cabo, en 1968, Rosenthal y Jacobson bajo el título Pigmalión en el aula.

El estudio consistió en informar a un grupo de profesores de primaria que a sus alumnos se les había realizado un test que evaluaba sus capacidades intelectuales. Luego se les dijo a los profesores cuáles eran, concretamente, los alumnos que obtuvieron los mejores resultados. Se les dijo también que era de esperar que estos alumnos destacados fueran los que mejor rendimiento tendrían a lo largo del curso académico. Y así fue. Al finalizar el curso, ocho meses después, se confirmó que el rendimiento de estos muchachos especiales fue mucho mayor que el del resto.

Hasta aquí no hay nada sorprendente. Lo interesante de estew caso es que en realidad jamás se realizó tal test al inicio del curso. Y los supuestos alumnos brillantes fueron un 20 por ciento de chicos elegidos al azar, sin tener para nada en cuenta sus capacidades.

¿Qué ocurrió entonces? ¿Cómo era posible que alumnos corrientes fueran los mejores de sus respectivos grupos al final del curso?

Muy simple, a partir de las observaciones en todo el proceso se constató que los maestros crearon una tan alta expectativa de esos alumnos que actuaron a favor del cimplimiento de la misma. De alguna manera, los maestos se comportaron convirtiendo sus percepciones sobre cada alumno con una didáctica individualizada que les llevó a confirmar lo que les habían dicho que sucedería.

Seleccionado por Andrés Ubierna del libro La buena vida, de Alex Rovira.

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December 20 2011

21:11

Educación y gestión, niños y trabajadores

escuelaLa palabra aprendizaje en sí, siempre presenta algunos problemas. Cuando escuchamos la palabra aprendizaje, ¿qué es lo primero que piensa la gente?, ¿la primera imagen que se le viene a la mente?. Si digo “aprendizaje”, ¿qué ven Uds.? Una escuela, un colegio. Sí. Desgraciadamente la escuela nunca se ha tratado de aprendizaje. La escuela se trata de algo totalmente distinto. En general el sentido fundamental de la escuela nunca fue el aprendizaje, fue mas bien instruir a los estudiantes en un programa específico y socializar para que sean útiles al sistema.

Hace años que escuché al Dr. Edwards Deming decir esto, “nunca vamos a transformar nuestro sistema de gestión sin transformar nuestro sistema de educación, son el mismo sistema”.

… Me llevó 5 años, o aún más, comenzar a entender lo que quiso decir y diría que muy pocas personas hoy tienen una idea de qué profunda conexión existe entre estos dos sistemas, pero si Uds. piensan en nuestro sistema de gestión y en nuestro sistema de educación y cómo han crecido juntos en los últimos 150 años aproximadamente, verán que ambos son producto de la era industrial.

Las escuelas de hoy día siguen siendo fábricas de producción en masa, y están organizadas como líneas de montaje, donde los niños deben pasar por cada estapa del proceso de producción, 4º, 5º, 6º grado, todos coordinados por timbres, todo organizado por un plan, con items a tildar en cada paso de la línea para asegurarse que los “productos” se conformen con las especificaciones, y tristemente así los niños aprenden las reglas para convertirse en recursos funcionales al sistema productivo… como productos no humanos, sin ser. La escuela no educa, la escuela instruye, produce, formatea…

Cuando uno es un niño en la escuela, ¿quién le dice qué va a aprender?, las maestras. Cuando nosotros somos niños en la escuela, ¿quién nos dice si hemos aprendido o no?, también la maestra. Si Uds. quieren avanzar en la escuela y tener éxito, ¿a quién tienen que complacer?, a la maestra o al maestro que chequea si lo que decimos o hacemos se condice con los estándares de “producción”.

La esencia del concepto de aprendizaje en la escuela es obtener la respuesta correcta. ¿Correcta para quién?

¿Qué nos está pasando con todo esto? ¿Qué mayor sufrimiento nos hace falta para comprender que necesitamos revolucionar la educación para que sea respetuosa del ser humano, de la vida misma?

La educación actual es tristemente deshumanizante, al igual que el trabajo.

¿Cuántos niños se despiertan a la mañana y están tan felices y con tantas ganas que no pueden esperar para llegar a la escuela?

¿Cuántos de Uds. no pueden esperar por las ganas inmensas que tienen para ir a la próxima reunión de trabajo?

¿Cuántos de Uds. se levantan a la mañana y van todos los días a trabajar sintiendo que lo que están haciendo es el trabajo más gandioso de sus vidas?

No es necesario hacer muchas más de estas preguntas para empezar a comprender que estamos siendo llamados a los gritos para comenzar a escuchar y respetar a nuestros niños, y que ese es el camino para comenzar a escucharnos y respetarnos a nosotros mismos.

Por Andrés Ubierna, con selecciones y parafraseos de una reflexión realizada por Peter Senge llamada El aprendizaje organizacional en el siglo XXI

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December 18 2011

21:11

Dejar de fingir

autentica
Hace unos días mi hija publicó en su muro de Facebook una foto de un grafiti que decía algo así: “En un mundo donde impera la mentira, quien vive su verdad es un revolucionario”. Tal vez sea esta frase la que me invitó a postear lo siguiente:

“Dime de qué presumes y te diré de qué careces” (refrán popular)

A pesar del malestar generalizado, solemos priorizar el “cómo nos ven” al “cómo nos sentimos”. Tanto es así que para muchos la pregunta de cortesía “¿cómo estás?” supone todo un incordio. La mayoría nos limitamos a contestar mecánicamente: “Bien, gracias”. Y en caso de no poder escaquearnos, enseguida redirigimos la conversación hacia cualquier “charla banal”. Es decir, la utilizamos para fingir que nos estamos comunicando, cuando en realidad lo único que estamos haciendo es llenar con palabras un potencial silencio incómodo.

En este contexto social, algunos individuos ocultan sus miserias y frustraciones tras una fachada artificial que seduzca e impresione a los demás. La paradoja es que cuanto más intentamos aparentar y deslumbrar, más revelamos nuestras carencias, inseguridades y complejos ocultos. De hecho, la vanidad no es más que una capa falsa que utilizamos para proyectar una imagen de triunfo y de éxito. Es decir, la máscara con la que en ocasiones cubrimos nuestra sensación de fracaso y vacío. Si lo pensamos detenidamente, ¿qué es la “respetabilidad”? ¿Qué es el “prestigio”? ¿Qué es el “estatus”? ¿Qué tipo de personas lo necesitan? En el fondo no son más que etiquetas con las que cubrir la desnudez que sentimos cuando no nos valoramos por lo que somos.

En este sentido, ¿qué más da lo que piense la gente? De hecho, ¿quién es la gente? Nuestra red de relaciones es en realidad un espejismo. En cada ser humano vemos reflejada nuestra propia humanidad. Por eso se dice que los demás no nos dan ni nos quitan nada; son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta. La gente no nos ve tal y como somos, sino como la gente es. O como dijo el filósofo Immanuel Kant, “no vemos a los demás como son, sino como somos nosotros”. De ahí que la opinión de otras personas solo tiene importancia si nosotros se la concedemos.

Seleccionado por Andrés Ubierna de Vivir sin Máscarás, de Borja Vilaseca publicado en ElPais.com el 03/07/2011.

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December 06 2011

21:11

Quien se cree un animal… hace animaladas

loboHace un tiempo leí en el genial blog de Michel-Henric Coll, el siguiente artículo pidiendo ayuda para captar el sentido de la afirmación “el hombre es un animal”, tal vez como justificativo a las animaladas de los hombres…, y como resueno con las inquietudes que allí es expresan, lo replico completito:

Esta vez, escribo para pediros ayuda.

Como bien sabéis, mi campo es el factor humano en la empresa, lo cual incluye el management de personas. Pues bien, no hay día sin que lea en alguna parte – web, blog, libro, revista, video – que el hombre es un animal, y que esto lo explica todo.

Las teorías conductistas sobre motivación, aquellas sobre el comportamiento humano en las organizaciones – por ceñirme sólo al campo empresarial – repiten todas como si fuese la explicación definitiva: “es que el hombre es un animal”.

Pues, lo confieso en toda humildad, yo sigo sin entender en absoluto qué se quiere decir con esto ni qué conclusión tan esencial se supone que tengo que sacar.

Eso sí, lo he comprobado, los científicos clasifican el hombre en el Reino Animal. Y como tal, tú y yo figuramos en la misma división que:

- los paramecios,

- los gusanos,

- las esponjas marinas,

- las truchas,

- los saltamontes,

- las lombrices,

- los pingüinos,

- las anémonas de mar,

- las palomas,

- las tortugas,

- las gambas (inclusive a la plancha).

Sin contar una profusión de “bichitos” cuya existencia jamás hubiera sospechado, como los gnathostomulidas, kynorhincha y otros tardígradas.

Así que me dicen tajantemente: “es que el hombre es un animal” y creen que lo han explicado todo.

¿Qué significa esto? ¿Qué conclusión válida sacan?

¿Qué compartimos con el escarabajo, las medusas, las sardinas, el castor y el pájaro carpintero que pueda servir de conclusión general a nuestros modelos de vida, formas de pensar o metas existenciales?

¿Qué clarificación sobre los valores, la psique, el espíritu, la inteligencia, la educación, la economía, el amor o los comportamientos humanos en general se puede extrapolar del saber que compartimos división científica con las tenias, las mariposas y los corales marinos?

Como autodenominado – y a veces reconocido – especialista en personas en las organizaciones, estoy un poco preocupado al ver que una afirmación tantas veces utilizada como argumento contundente, no la capto.

Espero que me podáis ayudar.

Mhc

PD: Para leer en su contexto original, haga click aquí.

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December 05 2011

21:11

Héroes de sillón

En el mundo frío y calculador de los negocios, la idea de heroísmo puede parecer mas bien fuera de lugar. Sin embargo, no podemos ignorar que todas las grandes iniciativas empresariales pueden perfectamente calificarse de hechos heroicos.

¿Cuál es, entonces la fuente del poder del héroe? De hecho, los héroes trascienden las limitaciones del intelecto para alcanzar el poder de la naturaleza del cual nos separa nuestra mente. El poder del liderazgo heroico no puede ser entendido por el solo intelecto, tiene que ser sentido.

En palabras de Gandhi: “Sé que, a la larga, el hombre se guía no por el intelecto sino por el corazón. El corazón acepta una conclusión para la cual el intelecto posteriormente encuentra un razonamiento”. El liderazgo empresarial que aspira al heroísmo a veces debe suspender los cálculos del intelecto y dejarse guiar por las convicciones del corazón.

La sugerencia que Campbell da al futuro héroe es: “Sitúate en una posición desde donde evocar tu naturaleza superior”. ¿Y cómo se coloca uno en contacto con su propia naturaleza superior? Mediante un viaje de transformación de la conciencia. La siguiente pregunta que haríamos es: ¿Cómo emprender ese viaje de transformación? Campbell responde: “Mediante pruebas o ciertas revelaciones iluminadoras… así los héroes penetran en regiones donde nadie ha entrado antes”.

La conciencia, entonces, es la frontera que separa lo mediocre de lo heroico. Esta conciencia es la entrada a nuestro propio misterio y el pasaporte a nuestra posibilidad esencial.

El heroísmo es una posibilidad muy humana… De hecho, todos aspiramos a ser héroes. Proyectamos nuestra búsqueda de heroísmo en nuestras estrellas de los deportes y el cine. Al hacer esto, nos ahorramos pasar la prueba que nuestros héroes viven en la acción… Por lo tanto, la mayoría de nosotros nos sentimos cómodos siendo héroes de sillón.

Reconocer la humanidad del héroe, así como esa parte de grandeza potencial que todos tenemos dentro, es clave para que vos, yo y todos comencemos a escuchar el llamado a plasmar el heroísmo en actos concretos y caminar la senda del héroe…

Estos son algunos de los párrafos que subrayé en el Cap 2, del libro Leading Consciously: A Pilgrimage Toward Self-Mastery, de Debashis Chatterjee.

Si querés profundizar sobre Campbell y sus hallazgos vinculados a la metáfora heroica en los mitos a la que llamó, el camino del héroe, te sugiero la lectura de su libro El heroe de las mil caras : psicoanalisis del mito. Imperdible…

Por Andrés Ubierna

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