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December 04 2011

21:11

Humillación, angustia y humildad

blueEl problema de la angustia humana no es otra cosa que el problema de la humillación. Curar la angustia es liberarse de toda posibilidad de humillación… ¿cuándo…? ¿cuando me siento humillado? ¿cuando me siento impotente? No, eso no es suficiente.

La humillación proviene del hecho de que trato en vano de no ver mi verdadera impotencia. No es la impotencia misma lo que causa mi humillación, sino el impacto que experimenta mi pretensión de omnipotencia cuando choca con lo que trae el mundo exterior.

No me siento humillado porque el mundo exterior me niega, sino porque no puedo anular esa negación. La verdadera causa de mi angustia no está en el mundo exterior, sino en la pretensión que lanzo sobre el mundo exterior y que choca contra la pared que me presenta la vida.

Cuando deje de pretender, nada volverá a herirme nuevamente.

Mi humillación-angustia revela la herida de un conflicto interior entre mi tendencia a verme todopoderoso y mi tendencia a reconocer los hechos concretos que me presenta la vida en los cuales mi omnipotencia es negada.

Siento angustia y humillación cuando estoy partido entre mi pretención subjetiva y el reconocimiento de mi situación en el Universo.

En nuestro deseo de escapar de la angustia, buscamos doctrinas de salvación, buscamos un maestro. Pero el maestro no está muy lejo, está ante nuestros ojos y ofrece constantemente su enseñanza cruda en nuestra vida cotidiana.

La evidencia de nuestra salvación está ante nuestros ojos, la evidencia de nuestra no-omnipotencia, de que nuestra pretensión es radicalmente absurda, imposible, ilusoria; la evidencia de que no hay nada que temer por esperanzas que no tienen realidad, de que estamos y siempre hemos estado sobre el suelo de modo que no hay caída posible, de que el vértigo no tiene razón de existir…

Si me siento humillado es porque mis automatismos imaginativos han neutralizado la visión de la evidencia ocultándola en la oscuridad. No me beneficio de la sana enseñanza que constantemente me está siendo ofrecida porque la niego y me empeño habilidosamente en eludir la experiencia de la humillación.

Si surge alguna circunstancia humillante, ofreciéndome una maravillosa oportunidad de iniciación, inmediatamente alguna parte mía se esfuerza por conjurar lo que se me presenta… y hace todo lo que pueda para restituirme al estado habitual de satisfecha arrogancia en el cual encuentro un respiro transitorio pero también la certeza de futuras angustias.

Constantemente me defiendo contra aquello que me ofrece la salvación, lucho denodadamente por defender la fuente de mi infelicidad.

Y así voy creyendo ilusoriamente que asciendo… desoyendo el llamado de la vida total que me canta desde abajo, desde el suelo de esta Tierra, invitándome a besar lo pequeño, a la humildad… y cantando sin rendir su voz me muestra que aquí, en lo imperfecto, se encuentra la divinidad.

Por Andrés Ubierna con selecciones de La doctrina suprema, el Zen y la psicología de la transformación, de Hubert Benoit

 

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August 22 2011

22:11

Esforzarse por vivir una vida ajena

ajenaMe despedí de Héctor con un abrazo en el que intenté trasladarle toda la fuerza de mi amor incondicional. Hacía más de 30 años que no veía a Tito, mi amigo fiel de la infancia. Resonaban en mi interior los recuerdos de aventuras traviesas de niños puros que sueñan con grandeza y heroísmo.

El encuentro me marcó. Vi en él no sólo el reflejo de las huellas que nos dejó el tiempo. También noté algo que me inquietaba: los efectos de quien vive una vida ajena…

¿En qué medida lo que quieres lograr en la vida es algo que te pertence, es algo que surgió de indagar a tu corazón y de elegir conscientemente tus propósitos, o es algo que “compraste” casi sin darte cuenta en algún momento en los mercados de la vida?

Cuando buscas alcanzar ciertos logros, ¿estás realmente intentando satisfacer un anhelo propio y actuando en libertad, o  cuando prestas atención te das cuenta que buscas alcanzar estándares ajenos?

Lo que te propongo, es reflexionar sobre esta cuestión de la “propiedad de tus deseos, de tus objetivos, de tus anhelos, de tus propósitos”, ya que son estas las fuerzas que mueven gran parte de tu vida y por supuesto, tu trabajo. El asunto da para libros, pero vale insinuarlo.

Reconozco que me dolió ver lo que produjo en Tito, mi amigo de la niñez, esforzarse durante más de 30 años en vivir una vida ajena.

Sumo para incentivarte, estos párrafos de The Hungry Spirit: Beyond Capitalism, a quest for purpose in the modern world. Charles Handy.

Pasé la primera parte de mi vida tratando de ser otra persona. En la escuela quería ser un gran atleta, en la universidad un miembro admirado de la alta sociedad, luego un hombre de negocios y más tarde el director de una gran institucón. Y aunque, de un modo u otro, sabía que no estaba destinado a alcanzar este tipo de logros, ello no me impidió intentarlo y darme de cabeza, una y otra vez, contra el mismo muro.

El problema era que, al tratar de ser otra persona, me negaba la posibilidad de ser yo mismo. En esa época se trataba de una idea bastante aterradora. Me bastaba con asumir pasivamente las convenciones de la época, valorando el éxito en términos de dinero y estatus social, centrar toda mi atención en ascender en la escala social a pesar de los obstáculos que me ponían los demás y acumular cada vez más cosas y más relaciones, en lugar de buscar el modo de expresar mis propias creencias y mi propia personalidad…

Espero con ganas leer en tus comentarios lo que quieras expresar sobre este tema…

Por Andrés Ubierna para Tito, con amor.

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August 17 2011

22:11

Abrelatas de la conciencia

Leí en alguna parte que las grandes preguntas son el abrelatas de la conciencia. Casi todos los grandes descubrimientos surgieron de plantearnos grandes preguntas. Sin embargo muchas veces observo que una parte de nuestra autoestima está asociada a nuestra capacidad de dar respuestas correctas y no a nuestras curiosidad por plantearnos preguntas poderosas.

Tal vez una de las causas de este modelo de sobrevalorar la respuesta correcta sea la educación. En mi caso al menos, obtenía buenas calificaciones por parte de mis profesores en la medida que respondía adecuadamente las preguntas que me hacían.

¿Qué es lo que hace grande a una pregunta?

Una gran pregunta es la que ilumina nuevos mundos impulsándonos en un emocionante viaje de descubrimiento, en cierta medida caótico e incómodo, hacia lo desconocido. Y si no nos rendimos y aceptamos humildemente nuestro “no lo se” y seguimos adelante, esa pregunta grande nos ayuda a crecer en conciencia. ¿Estamos dispuestos a plantearnos esas grandes preguntas cuyas respuestas desconocemos y descubrir posibilidades que tal vez contradigan nuestra manera actual de vernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea?

Para ser grande o poderosa una pregunta no tiene necesariamente que implicar grandes cuestiones filosóficas o científicas o vitales. Tan sólo es necesario que por el sólo hecho de plantearla, le da chance a la opción de cambiar el curso de los acontecimientos de mi vida. Por ejemplo: “¿Acepta como esposa a…?” ;)

Sobre esta clase de preguntas leí alguna vez:

“Una de las maneras más efectivas para encontrar la solución a un problema o la respuesta a un desafío que enfrentamos es hacer preguntas poderosas. La pregunta poderosa conduce inevitablemente a una respuesta poderosa. Las preguntas importan. En los negocios, quienes logran un desempeño notable son brillantes haciendo esa pregunta poderosa. La que los conduce rápidamente al lugar que necesitaban llegar y les brinda la pieza que les faltaba encontrar… Hacerte en la vida una pregunta de gran alcance te permitirá ingresar en un nuevo conjunto de posibilidades que te perderás mientras permanezcas encerrado en una manera vieja de ver las cosas. Como la lección que se encuentra en lo que llamas fracaso. O la oportunidad que habita en un traspié.”

Así que hoy te invito a escribir en un papel estas 7 preguntas y regalarte algunos minutos para reflexionarlas y expresar tus respuestas.

  1. ¿Cómo quiero que me recuerde la gente que me rodea?
  2. ¿Hacia qué ó quienes puedo sentir gratitud y cómo puedo expresarla?
  3. ¿En qué cosas estoy desperdiciando mi vida?
  4. ¿Qué sueños tengo pendientes y a qué le asigno el poder de impedirme inicar su persecusión?
  5. ¿Cuándo fue la última vez que les dije a mis afectos que los amaba?
  6. ¿En qué personas que me rodean encuentro algo que admiro y cómo se los estoy haciendo saber?
  7. ¿Que me impide tomar la inciativa y dar a otros lo que me gustaría recibir de ellos?

Y para ponerle un toque más de humor a tanta cuestión y traer la alegría y frescura de las preguntas de los niños, recordé a Les Luthiers y su genial La Gallina Dijo Eureka:

Por supuesto que me encantaría que sumes en tus comentarios cualquier pensamiento sobre este tema o si querés ayudanos a abrir nuestra mente con tus propias preguntas poderosas, con seriedad, con humor, con profundidad… o como se te antoje. ¡Gracias y feliz jornada!

Por Andrés Ubierna.

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July 19 2011

22:19

Conflictos de valores en el trabajo

jedi¿Cómo podemos definir al que llamamos bien supremo, aquel por el cual todos los demás bienes son deseables pero sin el cual ninguno de ellos sería apetecible?

Exploremos una posible respuesta siguiendo un razonamiento imaginario.

  1. Hagamos una lista 10 cosas o logros materiales que desearíamos tener o alcanzar, más allá que estas cosas valiosas sean o no realizables. Animémosnos a desear en grande.
  2. Ahora respondamos a la siguiente pregunta: “¿Para qué quiero todo esto?, ¿Qué es lo más importante que quiero lograr, el deseo supremo, sin lo cual nada de todo lo que puse en la lista tendría sentido alguno?”

Las respuestas de todos aquellos a quienes les hice esta pregunta, incluyéndome, es: Felicidad, Plenitud, Amor, Paz, Libertad, todos estados internos y por lo tanto de realización incondicional.

Investiguemos por otro camino. Imaginemos que en este preciso momento llega a la puerta de nuestra casa un Duende muy poderoso que nos propone elegir entre las siguientes opciones límites:

“Te concederé todo lo que escribiste en la lista en forma inmediata y para siempre, pero el precio que tendrás que pagar es experimentar continuamente desdicha, frustración, angustia, y no tendrás la posibilidad de elegir otra cosa. Ó podrás realizar por siempre un estado continuo e intenso de felicidad, plenitud, paz y libertad, pero no tendrás nunca nada de lo que pusiste en la lista. Tienes 3 segundos para responder antes de que desaparezca.”

¿Cuál sería tu elección?

La experiencia individual y colectiva de felicidad, paz, libertad y amor, es el fin supremo y universal al que aspira llegar el ser humano. Es ético todo pensamiento y acto que contribuye a crear un campo fértil para esta experiencia. Quienes no siguen este camino no solo deshonran la vida ajena, sino la propia.

Todo esto es para plantearte una pregunta descubierta por Víctor Raiban en el Grupo Ola Oportunidades Laborales en Argentina, de la red LinkedIn, que es la siguiente:

¿Sacrificarías tu vínculo laboral y una excelente remuneración, si la cultura y/o valores de la empresa para la que trabajas entran conflicto con tus propios valores?

Por Andrés Ubierna.

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July 13 2011

22:11

Trabajas para ser infeliz o para desarrollar tu sabiduría

“En tono dramático, Don Juan aseveró que el bienestar era una condición que debía cultivarse, una condición con la que uno tenía que familiarizarse para buscarla.

- Tu no sabes lo que es el bienestar porque nunca lo has sentido – dijo. Yo no estuve de acuerdo. Pero él siguió argumentando que el bienestar era un logro que debía buscarse deliberadamente. Dijo que lo único que yo sabía buscar era un sentimiento de desorientación, malestar y confusión.

Rió con burla y me aseguró que, para lograr la hazaña de sentirme desdichado, yo debía trabajar en forma muy intensa, y que era absurdo el que nunca me hubiera dado cuenta de que lo mismo podía trabajar para sentirme completo y fuerte.

- El chiste está en lo que uno recalca – dijo – . O nos hacemos infelices o nos hacemos sabios. La cantidad de trabajo es la misma.

Selección de Andrés Ubierna, del libro Carlos Castaneda Entre Comillas, por Gabriel Jaime Rivera |

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July 06 2011

22:11

La conectividad ¿puede conducir a la compasión y la dicha?

En nuestro mundo hiperconectado podemos saber cualquier cosa, en cualquier momento. Y esta iluminación masiva, nos dice el académico budista Bob Thurman, es un posible primer paso hacia la naturaleza de la compasión.

Robert A.F. Thurman, amigo personal del Dalai Lama por más de 40 años, fue el primer norteamericano en ser ordenado como monje tibetano.

Verlo y escuchar sus ideas en este breve video de su charla en TED, me pareció una interesante forma de invitarte a seguir la semana con un toque de epiritualidad para sumergirnos en el trabajo y demás asuntos del mundo. [Podés verlo subtitulado en español] ¡Me encantaría recibir tus comentarios!!

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July 03 2011

22:11

Vade retro coach vampiro

truevaderetroVemos el mundo que nos rodea, a los demás y a nosotros mismos desde ciertos lentes coloridos que denominamos modelos mentales.

Los modelos mentales son supuestos individuales, filtros preconscientes, obviedades, que afectan el proceso por el que automáticamente interpretamos lo que pasa. Estos modelos mentales estructuran todas nuestras interpretaciones. La biología, el lenguaje, la historia personal y la cultura son los componentes con los que se cocinan nuestros modelos mentales.

En la práctica del coaching este es un tema de vital importancia. Pero no me interesa reflexionar ahora sobre los modelos mentales del aprendiz o coachee, sino del coach.

La manera en que el coach concibe al ser humano que le pide ayuda, afecta sutilmente la efectivdad del proceso de coaching. En el coach pueden operar dos modelos mentales extremos que alteran por completo su visión del aprendiz o coachee:

  • El coach puede considerarlo un ser humano fallado al que tiene que arreglar.
  • El coach puede considerarlo un ser humano perfecto pero amnésico, que ha olvidado la forma de expresar dicha perfección ante el desafío particular que le trae la vida.

Voy a detenerme en el modelo mental del ser humano fallado.  El coach que opera desde esta perspectiva piensa de una forma que podríamos enunciar así: “Este ser humano tiene problemas porque está fallado y yo voy a arreglarlo”. Este coach alimenta su autoestima de su capacidad de arreglar personas, por eso lo llamo “coach vampiro”.

Cuando el coach actúa desde esta forma de ver al aprendiz, su actitud resulta poco respetuosa y suele terminar lastimando al aprendiz y obturando su posibilidad de aprender.

Desde esta manera de pensar el coach asume el rol del “experto consejero”, y en general:

  • Toma una actitud “moralista”.
  • Cree que sabe qué está bien y qué está mal para el aprendiz, y para el mundo, y desde estas ideas preconcebidas escucha al otro. Piensa o dice cosas como: “¡Mmm… qué desastre! Hiciste muy mal en actuar de esa forma…”
  • Se cree la persona que sabe qué hay que hacer para resolver la vida del aprendiz. Piensa o dice cosas cómo: “Definí tus metas con claridad y yo te voy a decir lo que tenés que hacer para lograrlas”.
  • Sabe qué es lo que hay que hacer para que las cosas nunca vuelvan a estar mal en la vida del aprendiz.
  • Oculta sus propias dificultades, y se siente intimidado cuando expone su propia vida. Este pseudo coach no vive como aprendiz aunque dice ser aprendiz.
  • Suele reaccionar desde la exigencia, la ansiedad, el temor, la culpa, la inseguridad y la defensividad.

El poder para encontrar respuestas efectivas y aprender es inherente al ser humano y muchas veces pareciera que al recibir entrenamiento para ayudar, quien se cree con el poder de “arreglar” al otro hiciera que estas respuestas, naturalmente humanas, quedaran opacadas.

Pero no solo los profesionales sino todos nosotros corremos el riesgo de apegarnos tanto al rol de ayudar que nuestra habilidad innata de confiar en la capacidad del otro para superarse resulte inhabilitada.

Cuando las personas que piden ayuda se encuentran en presencia de este tipo de “consejero tóxico”, comienzan a sentirse incómodas y confundidas, y sus potencialidades se aprisionan en lugar de liberarse. Se sienten disminuidos en lugar de expandidos en un mayor respeto y confianza hacia sí mismos. Ya no se sienten seguros conversando sobre sus problemas con esta persona, pues experimentan la no aceptación y una pérdida de comprensión, y no se sienten escuchados.

La solución de los problemas del coachee están dentro del coachee. Un coach no es ni un consejero, ni un mecánico que arregla fallas del alma… Por eso es recomendable para todo aquel que incursiona en el coaching, estar atento a la aparición de las señales que convierten al coaching en una práctica de vampirismo.

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June 27 2011

22:11

Incoherencias entre el discurso y el comportamiento

En el excelente blog Yoriento, Alfonso Alcántara trata con humor filoso el interesante (y destructivo) tema de los dobles mensajes en un posteo titulado Las 12 grandes mentiras del management directivo.

Dice Alfonso: “Parece claro que se aprende mucho management del bueno leyendo mucho humor anti-management. :-) Sin duda Dilbert es un buen amigo de la consultoría pretendidamente artesana. Entre las 12 grandes mentiras de los directivos (ver El principio de Dilbert, de Scott Adams), las que creo más se repiten (y más daño hacen a empresas y empleados) son la sexta y la séptima:

1. “Los empleados son nuestro bien más valioso”.
2. “Yo sigo una política de puertas abiertas.”
3. “Bajo el nuevo plan podrá ganar más dinero”.
4. “El futuro es brillante”.
5. “Recompensamos a quienes asumen riesgos”.
6. “El rendimiento será recompensado”.
7. “No matamos al mensajero”.
8. “La formación es una de nuestras principales prioridades”.
9. “No he oído comentar ningún rumor”.
10. “Revisaremos su rendimiento dentro de seis meses”.
11. “Nuesta gente es la mejor”.
12. “Su opinión es muy importante para nosotros”.

En Yoriento traigo a Dilbert con frecuencia, y ahora que releo su principio me lo estoy encontrando mucho en la blogosfera, por ejemplo en Humanismo y conectividad, que ha inspirado este artículo. Hace poco también dilberteaban en Desdesarrollo de software, Dutudú, Salud con cosas, El blog de Félix Peinado, Desencadenado, Work hard… o en Jano 2.0, por citar algunos blogs. ¿Alguna mentira más que añadir? No será por falta de alternativas ;-)

La viñeta, copipegada (como el listado) del blog de Andrés Schuschny”

Temón de aquellos, al que me sumo con tres reflexiones:

  1. ¿Cuál es el impacto en la efectividad organizacional de estas incoherencias entre el discurso y el comportamiento? Dañan y mucho, sobre todo cuando sus exponentes son figuras de poder, porque estos dobles mensajes (doble vínculo, esquizofrenia organizacional) disparan las famosas rutinas defensivas que operan en el miedo, y toda la energía puesta en defender no esta puesta en crear valor.
  2. ¿Cuáles son las consecuencias que el sistema organizacional prevee para los emisores de estas inconsistencias? ¿Cuál es la medicina empleada o el tratamiento a aplicar? Esta patología organizacional no se produce por generación espontánea sino que, en forma consciente o inconsciente, hay personas que la encarnan y así contribuyen a producir pérdidas significativas en la economía y en la humanidad de la empresa.
  3. ¿Qué hacemos, además de hablar de ellas y reírnos (hablar de ellas ya es una aporte de valor, y el humor una estraegia interesante para hacerlo) para disminuir esta distancia entre discurso y comportamiento?

Podés aportar lo que quieras a estas dos cuestiones, aunque no es necesario que te pongas serio. Basta con sumar la mentira más grande de todas las que viviste en tu experiencia organizacional, porque el primer paso es hablar de ellas.

PD: Todos somos portadores de incoherencias, y muchas veces encuentro que lo somos sin ser conscientes de ello, o sea que algunos se creen su propia mentira… ¿algunos?¿ Acá te dejo una imagen que refleja lo que digo…

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Por Andrés Ubierna

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June 21 2011

22:10

Qué sentido le das a lo que te sucede

CamusUn elemento común entre aquellas personas que se declaran felices es la voluntad de sentido; el ejercicio voluntario y consciente de dar un significado positivo y constructivo a lo vivido, sea cual sea el signo de la experiencia registrado.

Desde el ejercicio de tal voluntad de sentido, no es tan importante aquello que nos sucede como el significado que le damos a lo sucedido. Dicho de otro modo: toda experiencia negativa que hemos padecido en el pasado puede ser el elemento alquímico de la felicidad en el futuro.

Los ejemplos son múltiples y abordan todas las dimensiones de la vida: “Si no hubiera conocido a esa pareja que me hizo la vida imposible, no podría valorar a la que tengo ahora”; “gracias a aquel jefe tan lamentable que tuve, hoy puedo ser un mejor jefe de lo que hubiera sido sino hubiera pasado por esa experiencia”; “si no hubiera sufrido esa enfermedad, no habría tomado consciencia del regalo que es estar sano ni habría aprendido a vivir agradecido”…

La persona feliz trata de extraer la parte positiva de todo lo vivido. No desde la ingenuidad, ni desde la estupidez, tampoco desde la sumisión, sino desde la valentía, la fuerza interior y la entrega a la propia vida.

En ese sentido, Albert Camus aseguraba que “la propia lucha por alcanzar la cima basta para llegar al corazón de un hombre”. Y concluía, “Sísifo debió de ser feliz”.

Selección hecha por Andrés Ubierna de La buena vida, de Alex Rovira

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June 12 2011

22:10

Carta a Hitler

invasion a poloniaEl lenguaje nos permite hacer tantas cosas… hablando creamos y podemos hacer volar nuestros sueños. Hablando los corazones llegan a vibrar con nuevas sinfonías, y los hombres conversando logran que pasen ciertas cosas, declaran la guerra y la paz, se conocen, ríen y lloran, acarician y lastiman. Nuestros horizontes crecen y cuando decimos algo dejamos ver quienes fuimos y quienes estamos siendo, y abrimos o cerramos posibilidadaes a futuro. Actualmente y en este sentido la tecnología nos trae a la mano mundos insospechados… pero hoy traigo una carta que encontré por allí y que entiendo nunca fue leída por su destinatario.

Por lo que investigué Gandhi le escribió varias cartas a Hitler una de ellas está fechada el 23 de Julio de 1939, un poco más de un mes antes de que Alemania inicie la invasión a Polonia el 1 de Septiembre de 1939. La intención evidente era buscar cambiar el rumbo que pintó la historia, aunque también cuando la leo sospecho e imagino que perseguía un objetivo incondicional y que fue alcanzado por el sólo hecho de escribirla. Esta carta en particular nunca llegó a destino ya que fue interceptada por los británicos. Aquí les dejo mi traducción (disculpen las equivocaciones), y abajo una copia del original:

Querido amigo,

Algunos amigos me han instado a escribirle en nombre de la humanidad. Pero me he resistido a su petición, dado el sentir que una carta mía sería una impertinencia. Con todo, algo me dice que no debo calcular, y que tengo que hacer mi llamamiento para lo que sea que valga la pena.

Esta muy claro que hoy es usted la única persona en el mundo capaz de impedir una guerra que puede reducir a la humanidad a un estado de barbarie. ¿Debe usted pagar ese precio por un objetivo, por más digno que pueda parecerle? ¿Querrá escuchar la súplica de una persona que ha evitado deliberadamente el método de la guerra, no sin considerable éxito? De todos modos, cuento de antemano con su perdón si he cometido un error al escribirle.

Su amigo sincero,

M.K. Gandhi”

carta de gandhi a hitlerResalto la manera en la que Gandhi se dirige a Hitler: “Querido amigo… Su amigo sincero”, y no creo que haya sido un gesto sarcástico o un tratamiento irónico ni un simple formalismo. Gandhi sabía que en 1938 Hitler había asesorado a los Británicos sugiriéndoles asesinarlo para terminar con el problema de la India. Me parece un irresistible ejemplo para invitarnos en este lunes a reflexionar sobre la forma que la que tratamos a “nuestros enemigos”.

Que tengas una gran semana,

Andrés Ubierna

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June 05 2011

22:30

Qué pasó con nuestros sueños de niños

camiubiHace unos días, mi hija se encontró con un ex profesor de Historia. El encuentro y el intercambio  la inspiraron a reflexionar sobre la siguiente pregunta: ¿qué hacemos cuando crecemos con los sueños que tenemos siendo niños? Parte de esta reflexión la plasmó en las siguientes palabras que aquí comparto con vos:

Cuando uno es chiquito esta plagado de sueños e ilusiones. Con esa cabecita inocente, pura y divertidísimamente torpe simula en su realidad física todos esos deseos y vivencias maravillosas con una fuerza y determinación que muy pocas veces es vista en los grandes. Sus sueños e ilusiones ya no estan vivos en esas cabezas ahora crecidas, estan repirimidos y olvidados en algun lugar remoto, escondidos dentro de las mentes agotadas de esos antiguos niños que creían y sabían con total seguridad que podían hacer y ser cualquier cosa, sin una mínima duda ni cuestionamiento.

¿Qué fenómeno extraño ocurre con nuestros sueños e ideales cuando crecemos? ¿Qué onda nos pega que al observar la realidad y entenderla nos quedamos como entes estupidizados, conformes con nuestra comodidad, o temerosos de modificar nuestra incomodidad en vez de que … el arduo y engorroso proceso que es la vida nos incentive a sobrepasar todo obstáculo que cruce nuestro camino para llegar a nuestros tan olvidados sueños de felicidad?

Por imposibles que parezcan esos sueños, sea comprarse un auto, tener una familia o terminar con la enfermedad, el hambre y la guerra en el planeta, lo importante no es finalmente concretarlos, el futuro que espera o cualquier otra cosa de ese tipo, sino en lo que se convierte nuestro presente a medida que avanzamos. Se ve gente perdida en el trabajo, la vanidad, la lujuria o/y el dinero, convertidos en una enorme y monótona masa, que pareciera que el futuro es postergar nuestros ideales de honestidad, generosidad, o cualquiera sea, mucho tiempo o para el resto de nuestras vidas. Total obvio, estamos a mil millones de años luz de nuestro objetivo, que sentido tiene gastarse. Somos los dueños de nuestras vidas, y sí, innumerables veces sino todas, no somos responsables de lo que nos pasa, pero tenemos total libertad de elegir en un gran o pequeño menú, qué es lo que hacemos con lo que nos pasa.

Miráte al espejo después de levantarte, sean las 6, las 9 o las 2 de la tarde, sonreí y saltá de risa asi como hacias cuando tenías 8 añitos y pensabas que eras Batman… Por algo se empieza.”

Camila Ubierna

Me parece una excelente pregunta para invitarte a dejar tus reflexiones ¿Qué hiciste con los sueños que albergabas cuando eras niño?

PD: ¡Gracias Camu. Te amo!

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May 12 2011

22:30

Los 11 atributos del líder

Selección de Andrés Ubierna del libro The Leader of the Future en el que se compilan perspectivas de figuras diversas tales como Charles Handy y Peter Senge.

May 10 2011

22:30

Sobre perros, maestros y coaches

Cuando era adolescente escuché por primera vez esa frase que dice: "Cuando el discípulo está listo, aparece el maestro", y a lo largo de mi vida fue cobrando diferentes significados...

April 26 2011

22:30

Cuánto te cuesta lo que no estás midiendo

La expresión de los valores humanos en los actos de quienes dedican su tiempo y esfuerzo en lograr resultados económicos, tiene un impacto mayúsculo en dichos resultados. La virtud en el carácter humano vale per se, pero para quienes buscan maximizar el retorno a la inversión de los accionistas, las evidencias de las investigaciones cada vez más frecuentes que muestran este vínculo entre humanidad y efectividad, les aportan fundamentos sólidos para animarse a declarar que toda conducta laboral que no cuide la humanidad genera pérdidas económicas a la empresa, además de sufrimiento humano.

Por supuesto que necesitamos invertir en infraestructura técnológica y en excelencia operativa, y contar con talento y altos niveles de competencias en cada una de las áreas de una empresa, pero también necesitamos más humanidad, y viendo el estado de las cosas, es en esta segunda pata de la ecuación donde hoy tenemos una interesante y poderosa oportunidad de mejora.

Por eso me pregunto y te invito a indagarte sobre el impacto en los números (que es lo que aparentemente importa en el modelo mental vigente, y por ende, es con esos números con los que se mide a la gente) cuestiones tales como:

  • ¿Cuál es el valor económico producido por un equipo de directores que demuestre humildad y vulnerabilidad, comparado con el de otro equipo que opera en la desconfianza y con ocultamientos relevantes?
  • ¿Cuál es la contribución a la efectividad organizacional de una sonrisa, o de palabras tales como: “Muchas gracias”, “Buen día…”, “Me equivoqué”, “Lo siento”…?
  • ¿Cuánto cuesta, (no sólo en sufrimiento humano y en conciencia, sino en cantidad de clientes, market share, pérdida de talento, ingresos por ventas, rotación de personal, motivación, ausentismo, productividad industrial, capacidad innovadora, etc., etc., etc. …) el resentimiento, la envidia, la soberbia, la queja irresponsable, la mentira, la falta de respeto, la apatía, la arrogancia, la amenaza, el incumplimiento, el maquiavelismo, la desidia, la bronca…?

Para examinar el valor de lo invisible en el problema específico de la motivación, te traigo este video TED de Daniel Pink, experto en estrategia y transformación económica y autor de A Whole New Mind y Drive, que examina los resultados irrefutables de un experimento realizado por sociólogos, y que por algún motivo dentro del mundo organizacional no son atendidos por la mayoría de los gerentes. Los métodos tradicionales de recompensas no suelen ser los más efectivos. [Si querés, elegí la opción de subtítulos en español en la base del video]

Espero tus comentarios…

Por Andrés Ubierna.

April 24 2011

22:30

Los infelices exitosos

Si le preguntan a cualquier estadounidense, o a cualquier hombre de negocios inglés [o de cualquier parte], qué es lo que más le impide disfrutar de la existencia, contestará «la lucha por la vida». Lo dirá con toda sinceridad; está convencido de ello.

En cierto sentido, es verdad; pero en otro, y se trata de un sentido muy importante, es rotundamente falso.

La lucha por la vida, desde luego, es algo que ocurre. Puede ocurrirle a cualquiera de nosotros si tiene mala suerte. Le ocurrió, por ejemplo, a Falk, el héroe de Conrad, que se encontró en un barco a la deriva, siendo uno de los dos únicos hombres de la tripulación que disponían de armas de fuego, y con nada de comer excepto los demás hombres. Cuando ambos agotaron la comida en que podían estar de acuerdo, comenzó una auténtica lucha por la vida. Falk venció, pero se hizo vegetariano para el resto de sus días.

Ahora bien, no es a esto a lo que se refiere el hombre de negocios cuando habla de «la lucha por la vida». Se trata de una frase inexacta que ha adoptado para dar dignidad a algo básicamente trivial. Pregúntenle a cuántos hombres conoce, con su mismo estilo de vida, que hayan muerto de hambre. Pregúntenle qué les ocurrió a sus amigos que se arruinaron. Todo el mundo sabe que un hombre de negocios arruinado vive mejor, en lo referente a comodidades materiales, que un hombre que nunca ha sido bastante rico como para tener ocasión de arruinarse.

Así pues, cuando la gente habla de lucha por la vida, en realidad quieren decir lucha por el éxito. Lo que la gente teme cuando se enzarza en la lucha no es no poder conseguirse un desayuno a la mañana siguiente, sino no lograr eclipsar a sus vecinos.

Es muy curioso que tan pocas personas parezcan darse cuenta de que no están atrapadas en las garras de un mecanismo del que no hay escapatoria, sino que se trata de una noria en la que permanecen simplemente porque no se han percatado de que no les va a llevar a un nivel superior. Estoy pensando, por supuesto, en hombres que andan por los altos caminos del poder, hombres que ya disponen de buenos ingresos y que, si quisieran, podrían vivir con lo que tienen. Hacer eso les parecería vergonzoso, como desertar del ejército a la vista del enemigo, pero si les preguntas a qué causa pública están sirviendo con su trabajo no sabrán qué responder, excepto repitiendo todas las perogrulladas típicas de los anuncios sobre la dureza de la vida.

Fuente: La conquista de la felicidad, Bertrand Russell

Mi perspectiva personal podría ponerla tan simple como esto: es totalmente posible ser simultáneamente exitoso y feliz. Cuando juego, juego para ganar y me esmero con todo lo que tengo para lograrlo. Me encanta ganar cuando juego, pero elijo no jugar de cualquier manera ni ganar a cualquier precio.

Me pareció útil el estilo provocador de Bertrand Russell porque me interesa despertar la mayor cantidad posible de intercambios sobre este tema. Me pregunto ¿por qué hay tantos que luchan por el éxito y pagan un precio tan alto como su felicidad? Y llevado el asunto al extremo, como en la película El Abogado del Diablo, están incluso los que llegan hasta la auto traición y venden su alma a cambio de fama, poder y éxito.

Sumate con tus comentarios así hacemos juntos que la conversación se ponga buena.

Por Andres Ubierna

April 14 2011

22:30

El cinturón negro

En el momento de entregar el cinturón negro un maestro le hace la última pregunta antes de su graduación al discípulo. El espera de rodillas, con su cabeza gacha, pensando en las horas y días que le ha llevado lograr este premio…“¿Cuál es el verdadero significado del cinturón negro?. “El final del camino, una bien merecida recompensa al trabajo que he realizado”. El maestro lo mira, y le responde: “Aún no eres merecedor de este cinturón, vuelve el año que viene”

Al año siguiente, se arrodilla frente a su maestro y recibe la misma pregunta: “¿Cuál es el verdadero significado del cinturón negro?, “Es un símbolo de distinción y de la más alta realización de nuestra arte, dice el discípulo”, “Todavía no estás preparado para el cinturón negro, vuelve el año que viene”, le responde el maestro con una voz muy adusta .

Al tercer año, el discípulo, sentado frente a su maestro, espera la pregunta, y responde con un tono más pausado y más sensible: “El cinturón negro representa el principio, el comienzo de un viaje interminable de disciplina, trabajo y búsqueda de normas cada vez más altas”. El maestro con una leve sonrisa dibujada, como si con ella le acariciase su cabeza, le responde: “Ahora si estás preparado, toma tu cinturón negro y comienza tu trabajo”

En línea con esta historia nos podemos preguntar, ¿qué necesitan las empresas para recibir su cinturón negro?

Por Víctor Raiban

April 10 2011

22:30

Limitados por nuestro ADN

“El cambio en la sociedad es de secundaria importancia; eso ocurrirá natural e inevitablemente cuando usted realice ese cambio en usted mismo: Revolución Interna.” Krishnamurti.

Si usted ha pasado tiempo dentro de las organizaciones grandes, sabe que pedirles que sean ágiles estratégicamente, innovadoras inquietas o sitios de trabajo verdaderamente estimulantes – o algo más aparte de eficientes – es como pedirle a un perro que baile tango. Los perros son cuadrúpedos. Bailar es algo que no viene codificado en su ADN. Lo mismo sucede con las corporaciones. Su ADN gerencial hace que algunas cosas sean fáciles pero otras virtualmente imposibles. Todo es cuestión de mejor, más rápido y más barato o el equivalente a nivel empresario de lo que hacen los perros al perseguir a los gatos y alzar la pata en todos los postes de luz.

Para resolver algunos de los sacrificios más odiosos de la administración moderna y manejar las discontinuidades desorientadoras del mañana hará falta algo más parecido a una terapia de reemplazo genético. Permítaseme explicar.

La administración moderna no es simplemente un conjunto de herramientas y técnicas útiles: es un paradigma. Un paradigma es más que una forma de pensar: es una manera de ver el mundo…

“Un paradigma es un criterio para elegir los problemas que… supuestamente tienen solución. En gran medida, son ellos los únicos problemas que la comunidad… instará a sus miembros a afrontar. Otros problemas… son rechazados por metafísicos… o por ser sencillamente demasiado problemáticos para merecer que se les dedique tiempo. Un paradigma podría incluso aislar a la comunidad de los problemas socialmente importantes que no se pueden redudcir a la forma [familiar] del rompecabezas porque no se pueden plantear en relación con las herramientas conceptuales e intrumentales que el mismo paradigma ofrece“. Esto dice Thomas Kuhn autor del libro La Estructura de las Revoluciones Científicas.

Un paradigma es un estado de conciencia…

Todos somos prisioneros de nuestros paradigmas, y como gerentes somos cautivos de un paradigma que eleva la búsqueda de la eficiencia por encima de cualquier otra meta. Esto escasamente sorprende si se considera que la gerencia moderna se inventó para resolver los problemas de ineficiencia.

Taylor, en su calidad de padre de la administración científica, sostenía que la eficiencia era el resultado de “saber exactamente lo que se espera que hagan los empleados y después cerciorarse de que lo hagan de la manera mejor y más barata”. [Esto sirvió para mucho, pero hoy se convierte en una prisión mental para plantearnos los nuevos desafíos y buscar formas de atenderlos]. Si Taylor mirara el estado actual del management desde su cielo perfectamente organizado, sonreiría a los acólitos de Six Sigma que aún hoy difunden su evangelio. Tal vez su única sorpresa podría ser que los gerentes del Siglo XXI continúan obsesionados por los mismos problemas que ocuparon su mente inventiva hace 100 años.

También apareció Max Weber con su modelo de organización, que también ayudó y sumó en muchos aspectos, pero que derivó en la burocracia como el principio organizador de prácticamente todas las organizaciones.

Hasta la fecha, estamos limitando nuestro progreso porque vemos el mundo organizacional desde un paradigma centrado en la eficiencia y basado en la burocracia. Entonces improvisamos, parcheamos y renovamos. Creamos proyectos y unidades de innovación… damos a nuestros empleados el apelativo de “asociados” e “integrantes de equipo”… alentamos al personal a acoger el cambio… hablamos de meritocracia… pero seguimos actuando desde el viejo nivel de conciencia, desde el viejo paradigma, y el simple hecho de hablar de revolución nos pone los pelos de punta.

Sin embargo, a pesar de nuestras reservas, sabemos que la tesis de Kuhn es indiscutible: el verdadero progreso exige una revolución… una revolución de conciencia.

Selección y agregrados libres de Andrés Ubierna sobre The Future of Management, de Gary Hamel

March 29 2011

22:30

Hablemos de actitud

Hace bastantes años tengo la costumbre de preguntar a mis amigos o conocidos si se consideran personas con buena o mala suerte. Es un ejercicio muy interesante que me ha llevado a constatar un hecho revelador: entre una gran parte de aquellos que se consideran personas con mala suerte, hay motivos objetivos para comprender y compartir su sentimiento [opinión], ya que han sufrido reveses de toda índole que justifican su percepción, su vivencia, y la atribución de ese signo a su vida.

Pero lo más interesante es lo que ocurre entre la amplia mayoría de aquellos que se declaran personas con buena suerte. En una gran parte de las personas que consideran que han vivido una vida afortunada, se observa que también ha habido circunstancias difíciles, llenas de momentos penosos, de grandes sacrificios, penurias y vicisitudes, algunas de ellas tanto o más penosas que las circunstancias de aquellos que se sienten desafortunados.

¿Cómo es posible entonces que haya tantas personas que, a pesar de sus vicisitudes, se consideran personas con buena suerte? ¿Son acaso inconscientes o ingenuos? Nada de eso. Más bien todo lo contrario. Estas personas se consideran con suerte porque, a pesar de todo, sienten [opinan] que esas arduas experiencias les han servido para aprender, para crecer, para mejorar como seres humanos, para ampliar su percepción de la existencia, para relativizar, para soltar y saber que todo lo bueno es un regalo y que de toda adversidad se puede obtener el fruto de la sabiduría si uno pone su empeño en dar un sentido a lo vivido y decide seguir andando para compartir ese fruto con los que le rodean.

Las circunstancias vividas son similares en ambos casos… pero la vivencia y la elaboración del sentido de las experiencias es completamente diferente… unos se sienten víctimas del azar y del infortunio, mientras que otros, lejos de resignarse, deciden asumir la experiencia vivida como un activo, hacia el cual, por extraño que pueda parecer, les “conviene” estar agradecidos.

Notas tomas por Andrés Ubierna, del libro La buena vida, de Alex Rovira.

March 28 2011

22:30

El conocimiento pierde ante la sabiduría

Hiroshi Tasaka es profesor de la Tama University en Tokyo y fundador de SophiaBank , una red global de “fabricantes de ideas” o “think-tank“. Según su opinión, la mayor paradoja de la actual sociedad del conocimiento es el hecho de que el conocimiento está perdiendo valor y que la sabiduría será el asunto realmente crítico. En esta entrevista explica por qué las compañias y organizaciones deben abrirse a la sabiduría colectiva, sugiere hablar de “management del yo” en lugar de management de los recursos humanos y predice el fin del capitalismo tal como lo conocemos.

En Infonomía.

March 22 2011

22:30

Coraje y liderazgo

Si consideramos que todas las grandes iniciativas empresariales pueden considerarse hechos heroicos, entonces vale dedicar algunas palabras a la valentía o el coraje, una de las cualidades necesarias para no rendir nuestros valores ante los embates de las circunstancias.

Se necesita coraje para actuar en coherencia con aquello que creemos y decimos que vale la pena, para no dejar que el miedo se apodere de nuestros sueños ni de nuestra alma, y para atravesar la adversidad. No concibo el liderazgo sin coraje.

En el libro One: The Art and Practice of Conscious Leadership, Lance Secretan, expresa estas ideas a las que les sumé algunas palabras:

Requiere coraje tomar acción basándonos en una idea o concepto que parece no encajar en la visión actual del mundo, o en el consenso colectivo. Requiere coraje aceptar las ideas, cosas y personas con las que estamos en desacuerdo o que desafían nuestros egos. Requiere coraje decir “no puedo”, “no se”, “no quiero”.

Necesitamos coraje para ser quienes queremos ser y decir lo que pensamos con respeto, y simultáneamente estar abiertos a posibilidades e ideas distintas a las que nos apasionan. Necesitamos coraje para introducir una nueva práctica en nuestro equipo, o para pararnos frente al board de directores y decir (como lo hizo uno de mis clientes): “Se que quieren que alcance estos resultados para el próximo trimestre, pero, honestamente, no voy a hacerlo porque implicaría lastimar a la gente, y como lo expresan nuestros valores centrales con los que estoy comprometido, si tenemos que elegir, primero debemos honrar la humanidad y luego los resultados. Así que, les pido por favor que me den más tiempo” (lo cuál fue aceptado por el directorio).

Según Aristóteles, el coraje es la primera de las cualidades humanas porque es la cualidad que garantiza a todas las demás.

Como generalmente asociamos valentía o coraje con valor en combate o situaciones semejantes, no solemos reconocer fácilmente las formás más sutiles y profundas del coraje, no el coraje que surge de no ser capaz de mantenerse centrado cuando arrecia el enojo de no controlar la lengua diciendo cualquier cosa de cualquier manera, o el que deriva de la necesidad egoica de demostrar ante los otros nuestra fuerza y salir “victoriosos” de cualquier contienda, sino el coraje que nos permite ser francos y coherentes, revelar o exponer nuestra vulnerabilidad, o admitir nuestros errores, o presentar una idea nueva que pueda hacernos quedar en ridículo, o simplemente pedir perdón o asumir responsabilidad.

Sin coraje,  ¿qué posibilidades de mejorar podríamos explorar?

¿A vos qué te parece?

Por Andrés Ubierna

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